El candidato a la secretaría general del PSPV-PSOE, Ximo Puig, se mostró hoy partidario de “zanjar el debate” sobre las siglas del PSPV-PSOE y “dejar el nombre tal y como está”. Asimismo, quiso dejar claro que “un partido no es una empresa con jefes y subordinados, ni un grupo de fans”, sino que “en la participación democrática de los militantes está la fuerza legítima de las decisiones”, por lo que propuso “que se establezca permanentemente la elección directa por parte de todos los militantes del secretario general del partido”.
Puig, que se expresó en estos términos durante una cena mitin en Alzira (Valencia), ante 1.500 militantes apostó por el “debate político y con la sociedad”, para lo cual propuso celebrar una “conferencia política anual”, ya que, a su entender, “un partido no es un fin en si mismo, sino que tenemos la obligación de modernizarlo y fortalecerlo”. Así, instó a “discutir en el congreso los problemas reales de la sociedad valenciana”.
El candidato a la secretaría general aseguró que él mismo encabeza “la unidad” y que en su opción, “no excluiremos a nadie, todos cuentan y aún faltan muchos más”. De hecho, se marcó el objetivo de que “en el año 2010 alcancemos los 50.000 militantes en el PSPV-PSOE y estemos presentes en todos los ámbitos de la sociedad valenciana”.
Puig pretende que “la dirección del PSPV-PSOE esté muy presente en el territorio” y para ello, quiere “crear nuevas sedes autonómicas en Castellón y Alicante”, así como nuevos mecanismos de participación aprovechando las nuevas tecnologías.
Según dijo, “los socialistas hemos sido y vamos a volver a ser el motor de la fuerza del cambio. Debemos aspirar a salir de él, unidos y fuertes si queremos ser el partido de todos los valencianos”. Por ello, confesó que le “entristece ver que haya quien pretende excluir a compañeros o quienes sólo son capaces de unirse contra otros o piden cheques en blanco a los militantes”, lamentó.
“Es posible que quienes van por ese camino es porque no tienen un proyecto que ofrecer a este partido y a esta sociedad”, apuntó. “Pero no perdamos tiempo en ellos y hagamos lo posible por sumarlos a este proyecto”, sentenció, ya que, aunque “muchos compañeros se incomodan viendo tantos aspirantes a la secretaría general –dijo– la pluralidad es un valor” y “nuestra mano está tendida para unir esfuerzos”, subrayó.
Para Puig, “el principal objetivo del congreso debe ser convertirnos en referente para que todos los que necesitan un cambio puedan recuperar su esperanza” en el año 2011. “Necesitamos una dirección fuerte que defienda los intereses de esta Comunitat, como lo hacen las demás federaciones”. “Si no lo hacemos, los valencianos y valencianas nunca nos darán su confianza mayoritaria”, advirtió.
En este sentido, remarcó que una “importante presencia de valencianos con responsabilidades políticas y federales”, con los que quiere trabajar “unidos” y se refirió así a personalidades como los dos vicepresidentes del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega y Pedro Solbes, o el ministro de Sanidad, Bernat Soria. A su vez, destacó a “valiosas compañeras” como Leire Pajín e Inmaculada Rodríguez-Piñero en la Comisión Ejecutiva Federal, o a personas como el presidente del Instituto de Crédito Oficial, Aurelio Martínez.
“Somos parte activa del proyecto socialista del Gobierno de España, con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza, que está transformando también la Comunitat Valenciana”, sentenció.
Por otra parte, Puig realizó una serie de propuestas sobre temas del debate político y establecer un nuevo mecanismo de coordinación territorial e institucional y una conferencia anual de alcaldes y municipalistas que marque la agenda política, junto a una Fundación Progresista Municipal como “banco de ideas, lugar de encuentro y espacio de debate, y observatorio de análisis”.
TRASVASE TAJO-SEGURA
Ximo Puig quiso también expresar su “preocupación por las nuevas amenazas que se cierne sobre nuestra seguridad en materia de agua y que no vamos a permitir”, advirtió. En este sentido, señaló que pronto comenzará a discutirse en las Cortes Generalitat el Estatuto de Castilla-La Mancha, que pretende incluir una fecha de caducidad para el trasvase Tajo-Segura, ante lo cual manifestó su “total oposición”.
Así, pidió a la dirección federal del partido “su compromiso para suprimir una cláusula dañina y negativa para nuestra Comunitat”.
En cuanto a la financiación, hizo hincapié en que “la evidencia demuestra que la Comunitat Valenciana necesita una financiación más justa y mejor para afrontar sus retos económicos y sociales”, con un “esfuerzo mayor y sostenido en el tiempo”. Por ello, garantizó que “seremos firmes ante el presidente Zapatero porque los valencianos quieren que representemos sus legítimas aspiraciones de progreso y debemos lealtad a los ciudadanos que representamos”.
Puig criticó la “falta de medidas ante la crisis” por parte del Consell que preside el popular Francisco Camps, así como su política educativa de “barracones” y “sin ordenadores”, la “carencia” de infraestructuras sanitarias, los “muros” que pone la Generalitat para acceder a las ayudas de la Ley de Dependencia y las ayudas para el acceso a la vivienda, la “reducción en inversiones”, y ante este panorama se ofreció como el “futuro” y el “cambio”.

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