Estos días cuando el plomo moderno cae en forma de huracán sangriento sobre las cabezas de miles de palestinos, releo con devoción el alegato contra el fanatismo de Amos Oz.
La muerte, la muerte absurda surgida de donde vino el odio ancestral, la muerte como respuesta a la sinrazón en una espiral de caos donde el horizonte siempre puede ser peor.
En eso se ha convertido la tierra dónde –dicen- empezó todo. Qué manera más brutal, más cínica, más infame de celebrar la Navidad!
Coincido con Amos Oz en la perversión del maniqueísmo. No se trata de una historia buenos y malos pero esta sempiterna vez la agresión del ejército israelí no puede encontrar la más mínima justificación ni en el fundamentalismo suicida de Hamás.
La historia del desencuentro se escribe con los colores de cada bandera como si alguna bandera valiera la vida de una sola persona.
Llueve sangre sobre Gaza y ahí en Belén –dicen- nació un niño entre la incomprensión que ya dura más de veinte siglos.
Estremece pensar cuando falta un día para el año nuevo, la rotundidad de la ceguera humana capaz de encontrar argumentos para el desatino, capaz de mirar hacia el otro lado mientras cinco niñas mueren por el único delito de hacer nacido en mal momento, en el lugar equivocado, en un mundo absurdo.
De verdad, amigos oyentes, pásenlo bien mañana pero nunca pierdan el sentimiento de la compasión y el sentido de la justicia. Al fin y al cabo, son esas sencillas convicciones las que nos dignifican como seres humanos.
Feliz año y hasta siempre.

Hola Ximo.
Un palestino de Gandia Agradece tus comentarios en el blog, y te muestra todos sus respetos, cualquier gesto solidario se agradece, y de verdad confío en vuestra valentía de decir lo que otros se callan.
gracias Ximo
Gracias Ximo
Mansour