Por Ximo Puig
De los muchos indicadores que circulan para medir el estado de forma de un país no hay ninguno tan definitivo como el grado de formación de sus habitantes.
Si los datos de fracaso escolar en España son preocupantes, en la Comunitat Valenciana, son peores. Más del 40 por ciento de fracaso pone de manifiesto el fracaso de la administración educativa valenciana.
Un suspenso que durante el día de hoy pretende evidenciar el paro general en el sector convocado por los agentes sociales en torno a la plataforma por una enseñanza pública de calidad.
Las ocurrencias de los últimos meses del Conseller de Educación que emprendió y perdió una absurda cruzada contra la asignatura de educación para la ciudadanía y que ahora se mofa de la comunidad educativa con la implantación del chino cuando el sistema no garantiza el aprendizaje correcto del inglés, han servido en bandeja la espoleta para la convocatoria de una protesta en todo el País Valenciano.
Pase lo que pase, haría mal el gobierno valenciano en bunkerizarse y no escuchar el clamor, no saber leer los indicadores y no aplicar el sentido común.
Cuando millones y millones de euros se han dilapidado en operaciones tan poco rentables socialmente, el combate a la crisis estructural no tiene otra prioridad que la educación.
Personas bien formadas no sólo mejorarán considerablemente nuestro tejido productivo sino que ganará el alma del país. Hombres y mujeres libres, con capacidad de interpretar los cambios en la sociedad y con los mejores instrumentos para crecer.
Mañana -sino hoy- sería ya hora de iniciar una ofensiva por la educación . Los recursos públicos si nunca han sido infinitos ahora lo son mucho menos por lo que de una vez por todas, las decisiones del gobierno valenciano deben fijar sus objetivos de una manera más atinada.
Ampliar las escuelas infantiles, poner fecha final a los barracones, aumentar los profesores de inglés, potenciar la formación profesional, dignificar la educación permanente de adultos son acciones bastante más importantes que cualquiera de los proyectos faraónicos y despilfarradores del Consell.
Se trata, en definitiva, de darle de verdad el papel que se merece la educación. Y para ello, hay que buscar una alianza social, política y económica por la educación.
Hoy no perdemos un día si ganamos el espacio que jamás debió perder la aventura de saber, de comprender, de enseñar.
Como diría un ilustgrado “viva la educación”.

Molt eloqüent i sensat el teu escrit, naturalment recolze totes les teues iniciatives, vaig quedar un tant impressionat amb tu amb els missatges que vares enviar d’unió en el PSPV en l’11 congrés nacional, és el que fa falta en este partit, llàstima que actualment no sigues el secretari general però et demane no desistisques, persones com tu és el que ens fa falta a les persones que necessitem un suport per part del govern de la comunitat.
Un abraç molt fort